En Nitia, sabemos que vender un piso tras un divorcio es delicado, pero más común de lo que parece. No se trata solo de repartir un inmueble: hay decisiones emocionales, legales y económicas de por medio.
Lo importante es no alargar el proceso más de lo necesario. Porque cuando hay desacuerdos, el tiempo juega en contra.
Sí, pero ambos deben estar de acuerdo. Si el piso está a nombre de los dos (en gananciales o en proindiviso), la venta requiere la firma de ambas partes.
Si uno de los dos no quiere vender el piso, la solución es llegar a un acuerdo o iniciar un procedimiento de división judicial de la cosa común (que suele ser largo y caro).
En Nitia, hemos mediado en muchas ventas tras divorcio. Sabemos cómo plantear una venta justa y rápida, con calma pero sin eternizarla.
Se puede hacer una extinción de condominio: uno compra la parte del otro y se queda con el 100 %. Es una operación legal, rápida y con beneficios fiscales frente a una compraventa normal.
Pero para eso, es clave tasar bien el piso y acordar un valor justo. En Nitia, hacemos valoraciones reales de mercado, sin inflarlo ni pincharlo, para que ninguna de las partes sienta que pierde.
La misma que en cualquier venta: escritura, IBI, cédula, certificado energético, nota simple…
Y además:
En muchos casos, el piso no se puede vender hasta que haya sentencia firme o acuerdo registrado.
Por eso, es clave revisar bien el estado legal del inmueble antes de empezar.
En Nitia, analizamos la situación desde el principio. Te decimos si se puede vender ya, qué pasos faltan, y cómo evitar conflictos que solo alargan el proceso.
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